domingo, 8 de abril de 2012

MEDIANOCHE de Oscar FERRARA


Casi medianoche, el mar embravecido me mojaba como queriendo espantarme. Entré al Torreón del Monje, busqué una mesa escondida y pedí un whisky sin hielo. Un flaco, tocaba el piano con desgano, una melodía que me pareció conocida. Estuve casi una hora solo, sentí deseos de respirar aire fresco y llame para pagar. En ese preciso instante la vi. Entraba sonriendo, tomada de la mano de un hombre joven. Toda mi atención estaba en su sonrisa, tendría veinte años. Prendí un cigarrillo y esperé. Una hora después se levantaron para irse, ella seguía sonriendo. Los seguí hasta que bajaron a una desolada playa. 
El fiscal insiste, doble homicidio con alevosía... yo sólo recuerdo su sonrisa... 

3 comentarios:

  1. Respuestas
    1. No hay que sonreir demasiado jaja, gracias por comentar!

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  2. Una sonrisa que llegó a conmover a un asesino...una sonrisa lo puede todo.

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